Las sillas vacías y la fatiga del desplazamiento: Por qué el futuro no es un curso, es una tribu
Por: Pedro Morales: Consultor en inteligencia artificial, marketing digital, economía digital, fundador de la agencia de automatizaciones IA Liderazgo Digital MS, director ejecutivo de la plataforma de medios «La Nave Digital».
Lo estoy viviendo en mis propias carnes y, si eres honesto contigo mismo, probablemente tú también.
Organizar un taller presencial hoy en día se ha convertido en una carrera de obstáculos contra una realidad invisible: la fricción. No es que tu contenido haya perdido valor. No es que la gente haya dejado de querer aprender. Es que la ecuación del «coste total» ha cambiado drásticamente.
Antiguamente, el precio de un taller era la entrada. Hoy, el precio es la entrada, más el tiempo de traslado, más el atasco, más el aparcamiento, más la energía mental de salir de la zona de confort física. En una era postpandémica, donde la comodidad del hogar se ha revalorizado y el tiempo se ha vuelto nuestro activo más celosamente guardado, desplazarse para consumir información se siente ineficiente.
La muerte del «Evento» y el nacimiento del «Proceso»
El modelo tradicional de formación (el taller de fin de semana) tiene un fallo estructural en la era digital: es un pico de dopamina aislado. Vas, te motivas, aprendes, y el lunes vuelves a la soledad de tu oficina a enfrentarte a los mismos problemas, pero sin el experto al lado.
Aquí es donde entra el cambio de paradigma que estamos ignorando: La gente no quiere más información; la gente quiere pertenencia.
La información es una commodity. Está gratis en YouTube o te la resume ChatGPT en tres segundos. Lo que no es gratis, y lo que escasea desesperadamente, es la tribu. Es encontrar a otros «locos» que están intentando dominar la inteligencia artificial, el liderazgo o los negocios igual que tú.
De la Audiencia a la Comunidad
El gran error que hemos cometido los formadores es construir audiencias (gente que nos escucha pasivamente) en lugar de comunidades (gente que habla entre ellas).
El futuro de la educación y la consultoría no pasa por llenar una sala de hotel con 50 desconocidos una vez al año. Pasa por crear un entorno digital vivo donde esos 50 desconocidos se conviertan en compañeros de viaje todos los días.
Plataformas como Skool, grupos de WhatsApp, comunidades en Telegram u otras no son simplemente «otro sitio donde alojar vídeos». Son la respuesta tecnológica a una necesidad antropológica. Nos permiten:
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Eliminar la fricción geográfica: El talento y las ganas de aprender no tienen código postal.
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Democratizar el acceso: Al reducir los costes logísticos, podemos ofrecer más valor a menor precio, llegando a más gente.
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Cambiar el rol del líder: Ya no soy el sabio en el escenario alejado de los mortales. Soy el anfitrión que facilita las conexiones y guía la conversación.
¿Ha muerto lo presencial?
Rotundamente no. Pero su función ha cambiado.
El presencial ya no es para aprender la lección (eso se hace en digital, a tu ritmo). El presencial es para celebrar la conexión. Es el producto premium. Es la desvirtualización. Es el premio.
Si seguimos intentando forzar el modelo antiguo, seguiremos viendo sillas vacías y sintiendo la frustración de remar contra corriente.
La era de «ir a clase» se está acabando. La era de «pertenecer a un movimiento» acaba de empezar.
Yo ya elegí moverme hacia la comunidad. Ya formo parte de varias, donde he sido muy activo; es momento de crear una en la que seré el anfitrión, ¿Y tú?. Pronto os estaré informando sobre este nuevo camino. ¿Te interesa ser parte de mi comunidad?
