CUMBRE CANCELADA… PAÍS AL DESCUBIERTO
EL EDITORIAL DE HOY
Señoras y señores, el eco del continente se apagó…
La Cumbre de las Américas, que se celebraría en nuestra amada República Dominicana, ha
sido suspendida —o, como muchos dicen, “pospuesta indefinidamente”— dejando en el
aire más preguntas que respuestas… y un sabor amargo de desconfianza diplomática.
Los cables internacionales hablan de “reajustes logísticos”, pero detrás de esa elegante
excusa se esconden factores políticos y geoestratégicos que rebasan nuestras fronteras.
La ausencia confirmada de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, más la indecisión
de Washington ante la falta de consensos hemisféricos, tejieron un nudo que terminó
ahogando la cita.
Y ahí… nos quedamos nosotros: expuestos, sorprendidos y heridos en nuestra imagen
internacional.
Porque no es un simple evento cancelado; es una oportunidad truncada para mostrar
estabilidad, diplomacia y liderazgo.
Como bien sentenció Winston Churchill: “La política es más peligrosa que la guerra,
porque en la guerra sólo se muere una vez.”
Hoy el tablero de las Américas muestra un vacío… y en medio de él, un país anfitrión que
queda en el umbral de la duda.
¿Falla nuestra diplomacia? ¿Nos debilitó la dependencia externa?
Lo cierto es que la suspensión nos golpea moralmente y proyecta vulnerabilidad, justo
cuando necesitábamos reafirmar confianza.
Pero en Vallejuelo, mi tierra querida, lo dicen con sabiduría campesina:
“El que presta su casa para fiesta ajena, termina barriendo solo.”
Es hora de reflexionar, de fortalecer la institucionalidad, de cuidar el nombre sagrado de la
República Dominicana, y de recordar que la soberanía no se negocia, ¡se defiende con
dignidad!
Que el mundo sepa que aquí hay un pueblo noble, consciente y valiente, que no se rinde
ante el desdén diplomático.
Porque las cumbres se suspenden… pero la decencia y la moral de un pueblo no tienen
fecha de caducidad.
HASTA AQUÍ NUESTRA NOTA EDITORIAL!!!
